Displasia de Cadera

Displasia de Cadera

La displasia de cadera es un trastorno del desarrollo postnatal caracterizado por la apariencia de un grado variable de laxitud de las articulaciones coxo-femorales. Determinado tardía o precozmente, es una malformación congenita por una mala relación entre la cabeza del femur y la cadera, debido a que la concavidad del femur se encuentra aplanada, por lo tanto la falta de concavidad es la que produce la displasia, que en ocasiones acaba por producir una esteocondritis.
Definición anatómica: La articulación de la cadera está formada por acetábulo, que es la cavidad cóncava situada en la confluencia de los tres huesos que forman el coxal (ilion, isquion y pubis), destinada a albergar la cabeza del fémur. En el centro del acetábulo existe una depresión cuadrángular rugosa y no articulada, denominada fosa acetabular, donde se inserta el ligamento redondo que une el acetábulo a la cabeza femoral.
La cabeza femoral es la superficie semiesférica y lisa destinada a la articulación del fémur con el acetábulo. Literalmente se continúa con el cuello. Excéntricamente y en posición media existe una fosa articular (fosa capitis fumaris) destinada a la inserción del ligamento redondo.
La consideración funcional dinámica, sobre todo durante la locomoción y el salto o la elevación sobre las extremidades posteriores, es de vital importancia, pues estas extremidades son las encargadas de producir el impulso y transmitirlo al tronco, precisamente a través de las articulaciones femorales.
Etiología: Entre los numerosos factores etiológicos atribuidos a la displasia de cadera: Una mala crianza del cachorro y los hereditarios entre otros. La transmisión de la displasia de cadera es de carácter dominante, multifactorial y poligénica y se determina por varios genes y la influencia de diversas modificaciones ambientales. La transmisión hereditaria de la displasia de cadera es debida en un 60% a factores genéticos y un 40% a factores ambientales. Cabe destacar entre los factores ambientales la alimentación, el ejercicio físico desmesurado y las alteraciones hormonales. La inestabilidad articular, unida a una deficiente masa muscular pélvica, determina la presentación y el grado de la enfermedad.

 

Displasia de cadera
Dr. Oscar E. Resburgo

Adaptación de un estudio retrospectivo de displasia de cadera en 116 perros de trabajo mititar
Catherine M. Banfield, Jan E. Bartels, Judith A. Hudson, James C. Wright, John T. Hathcock, Ron D. Montgomery

Introducción
La Displasia de cadera (D.C.) es una afección compleja que afecta a la mayoría de los animales domésticos. La palabra “Displasia” significa “desarrollo anormal”. La Displasia canina de cadera ha sido estudiada extensamente desde que en 1935 fue presentada por Schnelle, aunque ello sólo se hizo notorio a fines de la década del ´50. Es probable que sea la consecuencia de la cría selectiva para obtener una conformación determinada. Sin duda se ha escrito más sobre la D.C. que sobre cualquier otro problema ortopédico en el perro; este comentario rige para las publicaciones profesionales y “profanas”; sin embargo, a pesar de ello, no se puede decir que se haya elucidado por completo la etiología de este problema.
La mayor parte de la información se ha hecho sobre diagnóstico temprano de D.C. Se desconoce la incidencia actual de D.C., pero se sabe que ésta afecta más comunmente a las razas grandes.
Las Fuerzas Armadas usan perros de razas grandes en función de patrullaje (ataque), detección, o perros entrenados dualmente. Entrenar cada perro individualmente lleva una gran cantidad de tiempo y esfuerzo, y tiene un costo muy elevado. La pérdida de perros militares de trabajo por D.C. ha sido marcada entre 7% y un 35%. No se ha encontrado en bibliografías un estudio restrospectivo a largo plazo sobre los efectos de la D.C. en una población de perros tomados al azar.
El presente informe tiene por objeto evaluar los efectos de la Displasia de cadera en un grupo de perros de trabajo de raza Ovejero Alemán. Para esto, todos los perros a estudiar cumplieron tareas similares y se los mantuvo en medios con las mismas características.
El propósito de la primera parte de este estudio fue contestar:

1. Los perros clasificados como grado A, libres de Displasia (grado 0, 01 ó 1), medidos a los 12 meses de edad, ¿desarrollan en el futuro D.C., o enfermedad degenerativa de la articulación (artrosis), o ambas?

2. ¿Es que las medidas del ángulo de Norberg, el ángulo de inclinación o el ancho del espacio articular tienen valor de pronóstico en el futuro de la vida del perro?

Materiales y métodos
A los perros de trabajo militar, con articulaciones de caderas normales-grado A, se les exigía nuevas radiografías de pelvis año por medio, mientras que los perros con Displasia Coxofemoral grado 2 (mediana), debían tener una nueva radiografía cada año, hasta los 9 años de edad aproximadamente.
La selección de Pastores Alemanes se limitaba a aquellos con por lo menos cuatro radiografías de pelvis en buenas condiciones en la posición ventrodorsal habitual, y que figuran en el archivo individual de cada perro. Este criterio tuvo como fin la selección de perros Pastores Alemanes. Para todos ellos se exigieron registros médicos completos y las radiografías de pelvis de cada perro fueron verificadas en el registro médico. Cada medición se repitió tres veces y se anotó el promedio.
De 512 radiografías subjetivamente evaluadas, 462 se posicionaron y expusieron debidamente para hacer mediciones precisas. Se anotaron un total de 3696 mediciones.

Resultados (Perros Pastores Alemanes)
De 92 perros Pastores Alemanes evaluados, 46 (50%) se midieron como inicialmente displásicos. De estos 46 perros, 1 (2,2%) era severamente displásico, 17 (37%) moderadamente displásicos y 28 (60,9%) eran levemente displásicos; 9 perros menores de 24 meses fueron inicialmente medidos como límite.
La medición final del último exámen radiográfico es cada uno de los archivos de los Pastores Alemanes dio por resultado un total de 40 (43,5%) de perros normales y 52 (56,5%) de perros displásicos. Los perros normales incluían grados OFA de regulares, buenos y excelentes. De los perros normales, los grados iniciales eran límite (n=3; 7,5%). Un perro (2,5%) recibió un grado inicial de displásico moderado y un grado final de regular. La medición final de todos los 40 perros normales resultó en 23 (57,5%) perros medidos como regulares, 14 (35%) perros medidos como buenos y 3 (7,5%) perros medidos como excelentes. De los perros displásicos, 1 (1,9%) era severamente displásico, 16 (30,8%) moderadamente displásicos y 35 (67,3%) eran ligeramente displásicos.
ocho Pastores Alemanes mejoraron uno o dos grados, 9 perros empeoraron en uno o más grados entre las mediciones inicial y final. De los 8 que mejoraron, 3 cambiaron de límite a regular, 2 de regular a bueno, 1 cambió de moderadamente displásico a regular y 2 cambiaron de moderadamente displásicos a una displasia ligera. De los perros que empeoraron, 6 cambiaron de displsia límite a ligeramente displásicos y 3 cambiaron de ligera a moderadamente displásicos.
De los 40 Pastores Alemanes normales, 1 (2,5%) medido como regular desarrolló una artrosis moderada bilateralmente. Los otros 39 (97,5%) mostraron unos cambios degenerativos mínimos o ligeros. De estos 39 perros, sólo 2 presentaron evidencia de cambios asimétricos. En 30 (57,7%) de 52 perros displásicos se operaron cambios degenerativos bilaterales de moderados a severos. Dos (3,8%) perros displásicos mostraron evidencia de CHD unilateral. En este estudio, la CHD unilateral se definió como una articulación coxo-femoral normal en apariencia y una displásica. Estos 2 perros también mostraron severa artrosis unilateral en sus exámenes pélvicos finales. 22 (42,3%) de los Pastores Alemanes displásicos tenían cambios degenerativos que iban de moderados a severos, 16 (53,3%) tuvieron cambios asimétricos (2 de ellos tenían CHD unilateral). 3 de los perros displásicos con cambios ligeros, también tenían cambios asimétricos (por ej. no tenían cambios aparentes de un lado y cambios ligeros en el otro).

Conclusión
En este estudio, los perros con conformación articular de cadera normal a los 24 meses de edad o mayores no desarrollaron artrosis moderada a severa. Sólo 1 (1,7%) de los 58 perros con conformación articular de cadera desarrolló una artrosis moderada. De los perros displásicos, 55,2% desarrollaron artrosis moderada a severa, lo que planteó un riesgo relativo para el desarrollo de artrosis de apróximadamente 70 veces en comparación con los perros de conformación articular de cadera normal.
Los ángulos de Norberg se redujeron apreciablemente con un aumento severo de CHD en ambas razas utilizadas.