El Cachorro de la Familia

El Cachorro de la Familia

Muchos son los motivos que pueden decidirnos a adquirir un cachorro. Generalmente buscamos un perro que podamos educar para guardia y protección de nuestra casa y de nuestra familia. También puede motivarnos el deseo de traer a casa un buen compañero para nuestros hijos. Sabemos que un buen cachorrito es algo hermoso, vivo, sensible, que establecerá con ellos una hermosa relación, un intercambio de amor y cariño mutuamente beneficioso. Pero aquí debemos hacer la primera advertencia. UN CACHORRO NO ES UN JUGUETE NI UN PASATIEMPO PASAJERO. Es un ser que necesitará nuestra dedicación , nuestra atención, nuestra tolerancia y también nuestra compañia. Nos retribuirá con creces con amor y fidelidad sin límites.
Este maravilloso ser que se incorpora a nuestro hogar es un compañero del hombre desde el principio de su existencia. Se produjo entre perro y hombre una feliz simbiosis, una mutua necesidad que les llevó a compartir su vida. Esta relación se fue modificando con las diferentes civilizaciones pero siempre se mantuvo vigente, a tal punto que hoy no hay en el mundo núcleos humanos que no posean perros.
Nos aprestamos ahora a vivir una serie de hechos apasionantes: la compra de un cachorro, su llegada a nuestra casa, su adaptación al nuevo hogar y luego una hermosa relación que se prolongará por 10 ó 15 años.
Para tener éxito, para que esa relación sea feliz, debemos entender la importancia de la misma y el cambio que el ingreso del cachorro significará para nuestra familia: ahora habrá en nuestro entorno un ser que nos necesita, que depende de nosotros para que su vida sea grata. Debemos asumir esa responsabilidad, analizándola bien previamente y entendiendo que vamos a contraer una obligación y que debemos hacerlo con gusto, con verdadero amor.

Condiciones que debe reunir quien va a adquirir un cachorro
Obviamente el amor y el gusto por los perros es condición indispensable para incorporar uno a nuestro hogar. Debemos saber también que tiempo y trabajo debemos dedicar al cachorro y si disponemos del mismo para poder atenderlo en forma metódica, diaria, siempre con el mismo gusto. Pensemos que el perro debe ser una agradable compañia y nunca una carga de la que deseamos librarnos al poco tiempo.
Es necesario que nuestra familia comparta nuestra opinión. Tratar de imponer la llegada del perrito forzando la aceptación es, la mayoría de las veces contraproducente y se traducirá en dificultades posteriores que, con seguridad, perjudicarán al cachorrito y a la relación familiar. Lo más sensato es resolver la compra en una reunión familiar para contar con la aceptación de la familia, pues en definitiva todos sus integrantes vivirán con el cachorrito. También, necesitamos disponer de un aceptable espacio, para darle al perro un habitat adecuado. Ya veremos, que con algunas instalaciones simples y prácticas podemos arreglarnos aún sin disponer de terrenos o lugares grandes que, como es obvio, son preferibles, pero repito, no imprescindibles.

Resumiendo, los requisitos imprescindibles son:

  • Amor por los perros

  • Tiempo para su adecuada atención

  • Aceptación familiar del cachorro